07 mayo, 2012

Entrevista a Han Nefkens

Entrevista al coleccionista y escritor Han Nefkens en Ràdio Web MACBA (RWM):


Enlaces de interés:
H+F Collection

Fundación Art Aids

Entrevista de Teresa Sesé a Han Nefkens en La Vanguardia, 15 de marzo de 2010

El coleccionista que socializa el arte”, artículo de Jesús Ruiz Mantilla sobre Han Nefkens en El País, 15 de abril de 2012

02 mayo, 2012

Joaquim Gomis en la Fundació Miró, Barcelona

Artículo publicado en Encuentros, suplemento cultural del Diari de Tarragona, 28 de abril de 2012, p.13
http://www.diaridetarragona.com/resources/archivos/2012/4/30/1335782123429EN280412.pdf

Joaquim Gomis, el artesano ilustrado

La reciente publicación de un ensayo de Mario Vargas Llosa tituladoLa civilización del espectáculo” (Alfaguara, 2012) ha reabierto el eterno debate en torno a las virtudes de la “alta” cultura frente a los supuestos vicios de la “baja”. Digamos que a lo largo de la historia han sido dos los principales argumentos utilizados para excluir del limbo de las artes nobles a ciertas manifestaciones culturales: por un lado, una vinculación excesiva a las corrientes populares, folklóricas o lúdicas; y, por otro, una adscripción precoz a los avances tecnológicos emergentes de cada nueva época.
Joaquim Gomis (Barcelona 1902 – 1991) pertenecía a una familia catalana, burguesa e ilustrada, con negocios textiles. A los 14 años su tía le regaló una cámara Brownie con la que, en 1922, viajó a Estados Unidos. Dicho viaje tenía como objetivo ampliar su formación industrial. Pero resulta que por ese entonces Gomis ya había adquirido el hábito de fotografiar todo aquello que le rodeaba. Fascinado ante la grandilocuencia arquitectónica, el poderío industrial y el vertiginoso ritmo de vida que emanaba de urbes como Nueva York, Houston o Dallas, el catalán se entregó a su Brownie.
Un turista burgués documentando con su cámara doméstica los paisajes de una sociedad que crecía incontrolablemente a ritmo de hierro, jazz, cultura de masas y hormigón. A priori nada puede sonar más amateur. Y sin embargo el tiempo ha demostrado que, con estas imágenes, Gomis estaba revolucionando el lenguaje fotográfico y anticipándose a los programas de los teóricos de la Nueva Visión. Todo un despliegue vanguardista a base de picados, contrapicados y escorzos de la vida urbana que configuran esa “mirada oblicua”, actualmente rescatada en la exposición de la Fundació Miró de Barcelona.

En 1928 Gomis hizo otro viaje de negocios que marcaría un nuevo punto de inflexión en su obra fotográfica. En esta ocasión fue en Paris donde cayó rendido ante ese emblema de la ingeniería moderna que es la Torre Eiffel. Como captarla en su totalidad, en una sola toma, le pareció un experimento cuando menos estéril, apostó por la secuencialización, dando lugar así a una serie, a medio camino entre el lenguaje cinematográfico y el fotorreportaje periodístico, que serviría de inspiración a los llamados fotoscops. Con este nombre bautizaron Gomis y el galerista Joan Prats una colección de fotolibros elaborados conjuntamente y que representan una de las aventuras editoriales más estimulantes de la fotografía española de la posguerra.
En la serie de la Torre Eiffel están presentes dos de los rasgos discursivos más característicos de la obra de Gomis: su mirada oblicua, rompedora y vanguardista; y el desarrollo ese método de trabajo tan particular basado en la secuencia. Y es justamente en estos dos focos que centra su atención la exposición que ha comisariado Juan Naranjo para la Fundació Miró.

De entre los fotoscops destacan los dedicados a Joan Miró y a Antoni Gaudí, así como dos bellísimas series no publicadas: una consagrada al cuerpo femenino, de marcado acento surrealista; y otra sobre Barcelona, más cercana a los preceptos del documentalismo. Hay asimismo dos fotoscops sustentados en la poética espartana, y casi mística, de lo cotidiano y tradicional: “Ibiza fuerte y luminosa” (1967) y “Artesanía” (1968). El quehacer popular, una vez más, inmiscuyéndose con orgullo atávico en el campo de las bellas artes. Así es, eso que llamamos arte puede acecharnos en cualquier esquina. Solo es cuestión de mantenerse alerta, sin prejuicios y fiarse de la intuición.

Joaquim Gomis. De la mirada oblicua a la narración visual
Fundació Joan Miró
20 de abril de 2012 – 3 de junio de 2012
Parc de Montjuïc s/n, Barcelona

11 abril, 2012

Goya y Delacroix en CaixaForum Barcelona

Artículo publicado en Encuentros, suplemento cultural del Diari de Tarragona, 31 de marzo de 2012, p.12
http://www.diaridetarragona.com/resources/archivos/2012/4/2/1333367624964en31122012.pdf

C’est de la peinture

Decía Novalis, el poeta alemán, que “ser romántico es dar a lo cotidiano un sentido elevado, a lo conocido el prestigio de lo que se desconoce, a lo finito el esplendor de los finito”. Algo similar a lo que expresaba Baudelaire, su colega francés, cuando aseguraba, allá por el 1845, que el verdadero pintor de la vida moderna era aquel que sabía sacarle lustre, en sus lienzos, a las corbatas y a los zapatos de charol del hombre contemporáneo. Esta reivindicación de lo cotidiano como materia de inspiración artística será una de las proclamas del Romanticismo que más profundamente calará en cultura occidental de los siglos venideros. Como también lo harán la exaltación del individualismo, los sentimientos sublimes, las pasiones, la libertad, la originalidad, lo onírico, lo exótico, lo imperfecto y lo inacabado frente a los dogmas racionales de la fe ilustrada y neoclásica.
Las vanguardias artísticas tienen numerosos antecedentes e inspiradores, sin duda. Pero en los ideales románticos se hallan sus cimientos más profundos.  
Coinciden estos días en CaixaForum Barcelona dos artistas vinculados al Romanticismo ‒cada uno desde tiempo, país y circunstancias‒ que se nos presentan como auténticos precursores del arte moderno. Estamos hablando de Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 – Burdeos, Francia, 1828) y de Eugène Delacroix (Charenton-Saint-Maurice, Francia, 1798 - París, 1863).
Dos muestras diría que de visita obligada para todos los públicos, pero muy especialmente para aquellos que quieran entender mejor los orígenes estéticos y filosóficos de todas esas manifestaciones del arte contemporáneo que inquietan, o incluso enojan, por su descarada ostentación de informalismos y malas maneras.

Eugène Delacroix, El naufragio de Don Juan, 1840. Musée du Louve © 2009 Musée du Louvre / Erich Lessing

Goya y Delacroix: serendipias y afinidades
Existe una conexión directa y testimoniada entre el arte de Goya y Delacroix. En 1832 el pintor francés viajó a Marruecos, en una misión diplomática, acompañando al conde de Mornay. Por el camino la comitiva realizó varias escalas en ciudades españolas: Algeciras, Cádiz y Sevilla. “Todo Goya palpitaba a mi alrededor”, le escribía entonces Delacroix a su amigo Pierret. Delacroix fue uno de los primeros pintores franceses en conocer los “Caprichos” del aragonés. Y se sabe que también sintió fascinación por los grabados de la “Tauromaquia”.  La exposición de Delacroix deja buena muestra de este interés al exhibir una serie de dibujos y grabados poco conocidos del pintor francés directamente deudores de los de Goya, así como el óleo “Estudio de trajes suliotas y de figuras goyescas”, que alude sin tapujos al maestro.
Pero existe también un vínculo de sincronías inconscientes que enlaza la obra de estos dos artistas con la instantaneidad lumínica del impresionismo, con la tortuosidad existencialista del expresionismo y con la irracionalidad transgresora del surrealismo. Unos vínculos que quedan sobradamente ejemplificados en la exposición de Delacroix, pero que no han podido llevarse hasta sus últimas consecuencias en la de Goya. Ya se sabe, las grandes obras tienen su orgullo, sus compromisos y sus condiciones de conservación que les impiden asistir a muchas citas expositivas. Los lazos con lo grotesco y la abstracción han quedado así ilustrados, en las salas de Goya, con óleos como “Vuelo de brujas” (1797), con una nutrida representación de las estampas y dibujos preparatorios de los “Caprichos”, “Desastres de la guerra”, “Tauromaquia” y “Disparates”, y con los de sus Álbumes privados. Pero resulta imposible no echar de menos ciertas prefiguraciones míticas de la modernidad, pertenecientes a la colección del Museo del Prado, como “El tres de mayo de 1808, o Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío” (1814) o las llamadas “Pinturas negras”, originariamente realizadas para decorar La Quinta del Sordo.
Tales piezas, en comunión con las ya presentes, hubieran establecido un dialogado exquisito con las vecinas francesas de la exposición contigua: “Boceto de la muerte de Sardanápolo” (1826-1827), “El naufragio de Don Juan” (1840), “El rapto de Rebeca” (1854) o "La caza del león" (1854), por citar solo algunas. Aunque dicho festín de correspondencias cromáticas, lumínicas y dramáticas bien podrían haber sumido al visitante en los síntomas del tan romántico mal de Stendhal.
En todo caso, este careo hacia la modernidad es tan solo una de las múltiples lecturas y deleites que ofrece el dueto expositivo de CaixaForum.
En cierta ocasión Achille Ricourt, fundador de la revista “L’artiste”, le preguntó a Delacroix: “¿Este color brillante… es un pecho o una espalda?”. A lo que el artista  respondió: “Ni una cosa, ni la otra; es pintura (C’est de la peinture)”.

Goya. Luces y sombras
16 de marzo 24 de junio de 2012

Delacroix (1798-1863)
15 de febrero  20 de mayo de 2012

CaixaForum Barcelona
Av. de Francesc Ferrer i Guàrdia, 6-8

Entrevista a Michel Feher

Entrevista al filósofo Michel Feher en Ràdio Web MACBA (RWM): http://rwm.macba.cat/ca/sonia/sonia_michel_feher/capsula


Enlaces de interés:
El blog de Michel Feher:
http://blogs.mediapart.fr/blog/michel%20feher

Página web de la revista Cette France-là:
http://www.cettefrancela.net/

Entrevista a Xavier Le Roy

Entrevista al bailarín y coreógrafo Xavier Le Roy en Ràdio Web MACBA (RWM):
http://rwm.macba.cat/ca/sonia/xavier_le_roy/capsula



Enlaces de interés:
Página web de Xavier Le Roy:

Retrospectiva de Xavier Le Roy en la Fundació Tàpies, Barcelona:

Xavier le Roy en el Mercat de les Flors, Barcelona:

Antoni Tàpies o cuando la vida imita al arte

Artículo publicado en Encuentros, suplemento cultural del Diari de Tarragona, 25 de febrero de 2012, p.14
http://www.diaridetarragona.com/resources/archivos/2012/2/27/1330341832332EN250212.pdf

Durante siglos el arte se ha esmerado en imitar la realidad, en un intento obstinado de aprehenderla y con ello trascenderla. No hablamos pues de simple mimetismo, sino de existencialismo gráfico en estado puro. Sucede también que durante gran parte de estos siglos los objetos de nuestro deseo, y por tanto de nuestras representaciones, han sido las formas bellas, los temas ilustres y los materiales nobles. Como si a través de tanta perfección pudiéramos acercarnos un poco más al cielo. Fueron los maestros barrocos de los primeros en intuir que a las profundidades del abismo también se accede a través de lo grotesco y que la materia que se descompone, al paso del tiempo, merece ser igualmente digna de nuestra atención. El cataclismo industrial, bélico y social que supuso el siglo XX conectó ya sin complejos a los artistas con las posibilidades iconográficas, estilísticas y filosóficas de los desechos, excrementos, flujos, putrefacciones y demás caducidades extrartísticas. Antoni Tàpies, como ningún otro, ha legado a la identidad colectiva del pueblo catalán un extenso repertorio de iconos terrenales, que se instalan en nuestra memoria visual para luego trascenderla y reaparecer renovados en la cotidianidad más inmediata de nuestros entornos urbanos y rurales. Y hablamos de un sentir catalán, sí, pero las formas de la tierra traspasan fronteras y nos conectan irrevocablemente a lo universal. Per sempre, mestre!

Pie de foto
Viña de Formentera pintada de cobre para prevenir los hongos. La mañana siguiente de morir Tàpies. Pie Franco de Monastrell. Foto: Xavi Gaja

02 febrero, 2012

Robos con arte. Entre el delito y la ficción

Artículo publicado en Encuentros, suplemento cultural del Diari de Tarragona, 28 de noviembre de 2012, p.13
http://www.diaridetarragona.com/resources/archivos/2012/1/30/1327923251658EN280112.pdf

Robos con arte. Entre el delito y la ficción

El cineasta Fernando Colomo se encuentra actualmente enfrascado en la postproducción de su última película, “La banda Picasso”, una comedia que narra el estrafalario, pero verídico, caso del robo de “La Gioconda” (1503(1503)-1506) de Leonardo da Vinci de las paredes del Louvre el 21 de agosto de 1911.
Leonardo da Vinci, Mona Lisa o
La Gioconda,
ca. 1503(1503)-1506. Museo del Louvre
El pasado verano se cumplieron cien años de este hurto de guante blanco unánimemente considerado el expolio artístico más emblemático del siglo XX. Las teorías y versiones que circulan sobre el mismo son infinitas, como todo lo que rodea a la Mona Lisa. Y es que el caso despertó especial revuelo porque en él se vieron implicados Pablo Picasso y su amigo, el poeta y artista, Guillaume Apollinaire. Ambos fueron interrogados por la policía y Apollinaire llegó a pasar unos días en prisión. Quien finalmente acabó adjudicándose la propiedad intelectual y material de los hechos fue Vicenzo Peruggia, un operario del Louvre, amigo de los célebres acusados, que dijo haber robado la obra para vengarse del expolio napoleónico y devolverla a su Florencia natal.
Otro 21 de agosto, en esta ocasión de 1961, el taxista Kempton Bunton, ejerciendo de Robin Hood de los tiempos modernos, se llevó el “Retrato del Duque de Wellington” (1812) de Goya de la National Gallery de Londres para pedir luego un rescate millonario de 140.000 libras esterlinas destinadas a ayudar a los pobres. Dicho episodio quedó plasmado apenas un año más tarde en el primer film de la saga Bond,  “Agente 007 contra el doctor No" de Terence Young.
Y es que el robo de obras de arte siempre ha estado rodeado de un halo de sofisticación y dandismo muy apropiado a las fantasías del séptimo arte. Fue una diosa del glamour como Audrey Hepburn quien, en la ficción de William Wyler “Cómo robar un millón” (1966), le encargó Peter O’Toole el robo de una falsa Venus de Cellini de las salas de una importante pinacoteca. Mientras que, en el remake de 1999 de “El secreto de Thomas Crow”, Pierce Brosnan se apoderaba del “San Giorgio Maggiore durante el crepúsculo” de Monet por puro amor al arte, al riesgo y a la aventura. Sean Connery, Catherine Z. Jones, Brad Pitt, Georges Clooney o Tom Cruise han sido otras estrellas de Hollywood que también se han visto tentadas, en la gran pantalla, por las delicias fetichistas de la posesión ilegal de bienes culturales.
Pero a día de hoy la realidad de estos delitos es bien distinta. Aun y en tiempos de crisis, el arte sigue presentándose como un valor de inversión seguro, y sus precios en el mercado continúan alcanzando cotas exorbitantes. De ahí que el crimen, más o menos organizado, vinculado al arte se haya intensificado en los últimos años. El hurto de antigüedades u obras poco conocidas tiene un mercado negro propio que se aprovecha de los resquicios legales que deja la precaria catalogación e identificación de estas piezas para hacerlas circular impunemente por los circuitos de tasadores, anticuarios, coleccionistas y casas de subastas. Las obras de arte de primera fila, ejecutadas por grandes figuras, ya son otro tema. Obviamente nadie va a colocar así como así un Rembrandt, un Cézanne, un Picasso o un Matisse. En estos casos, tal y como señala Noah Charney ‒historiador del arte, novelista y experto en crímenes artísticos‒, los botines se suelen utilizar para blanquear dinero, ejercer chantaje sobre compañías aseguradoras y propietarios, o incluso como moneda de cambio de drogas y armas. Charney va aún más lejos al afirmar que también sirven para sufragar actividades terroristas. El FBI, la Interpol, y, a nivel nacional, la Brigada de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil son algunas de las entidades que se dedican a combatir este tipo de delitos.
La pasada madrugada del 9 de enero unos hombres entraron en la Galería Nacional de Atenas, burlaron las alarmas del museo y, sin excesivos problemas, huyeron con un Picasso, un Mondrian y un dibujo renacentista bajo el brazo. Mientras leo esta noticia no puedo dejar de pensar que, en ese mismo instante, al otro lado del Atlántico, en las oficinas de las colinas hollywoodienses, varios magnates deben estar ya pujando por la historia.

El legado de Joan Brossa al MACBA

Artículo publicado en Encuentros, suplemento cultural del Diari de Tarragona, 28 de noviembre de 2012, p.12
http://www.diaridetarragona.com/resources/archivos/2012/1/30/1327923251658EN280112.pdf

Constelación Brossa: poemas, objetos y otros documentos

La Fundación Joan Brossa y el Ajuntament de Barcelona depositan en el MACBA todo el legado del artista catalán.

Aquellos de ustedes que hayan visto imágenes de Joan Brossa (Barcelona, 1919 - 1998), en su mítico estudio de la calle Balmes de Barcelona, rodeado de montañas y montañas de documentos, objetos, libros y papeles, tal vez reconozcan en dicha  estampa una suerte de instalación barroco-surrealista a medio camino entre “The Dark Pool” (1995) de Cardiff & Miller y el “Grosse Tischruine” (c.1974-1998) de Dieter Roth.
Brossa no tiraba nunca nada. En sus manos cualquier objeto de la vida cotidiana era susceptible de convertirse en material o ente artístico. De hecho, el poeta aseguraba que si en alguna ocasión había cometido la imprudencia de desprenderse de algo, indefectiblemente lo había echado en falta. Tampoco permitía que nadie se inmiscuyera en ese desorden suyo tan inspirador y a la vez controlado. Pero llegó un momento en que tal acumulación empezó a dificultar su trabajo. Por eso, en 1987, el Ajuntament de Barcelona acordó alquilarle otro local en el edificio de la calle Génova donde residía junto a su compañera Pepa Llopis. En este espacio el artista continuó creando y acopiando de manera compulsiva hasta escasos días antes de su muerte.
Martí Gasull, Joan Brossa al seu estudi del carrer Gènova, 1990. Colección MACBA. Centre d'Estudis i Documentació.
Fondo Martí Gasull. CC by-nc-nd
El pasado 13 de enero, y tras un año de intensas negociaciones, por fin se hizo público el depósito de la colección, el archivo y la biblioteca personal de Joan Brossa en el MACBA. Un total de 60.000 piezas (entre poemas, objetos, instalaciones, carteles, cartas, libros, manuscritos, fotografías, pinturas, revistas y otros documentos) que se ceden al museo barcelonés por un período de 25 años, renovable, con la misión de custodiar, conservar, catalogar y divulgar el legado del creador catalán.La noticia es sin duda esperanzadora. Y es que, si bien desde la Fundación Brossa llevaban años haciendo esfuerzos por ordenar y difundir el patrimonio del artista, la profusión de la producción brossiana, sumada a una falta de recursos económicos que acabó por volverse del todo insostenible con la crisis, hacía que tan solo se estuvieran mostrando un 20% de los materiales existentes.
Brossa es una figura clave en el arte contemporáneo catalán. Un artista enigmático, transgresor e inclasificable que actuó de intermediario entre diferentes generaciones de creadores nacionales, conectando el surrealismo de Miró, con los informalismos de Tàpies, Ponç o Cuixart, y con los nuevos discursos críticos de figuras como Pere Portabella, Mestres Quadreny, Carles Santos o Perejaume. Cabe mencionar también su adscripción a una interdisciplinariedad militante que lo llevó a transitar por las artes plásticas, la poesía, el cine, la magia, el teatro o el circo, sin descuidar jamás su compromiso intelectual y político con la sociedad que le había tocado vivir.
El MACBA tiene ahora varios retos y responsabilidades vinculados a este legado. De entrada, la recontextualización de la obra brossiana a nivel nacional y su inserción en unas narrativas internacionales de las que aún permanece mayoritaria e injustamente ausente. Esto se irá materializando en forma de diferentes proyectos expositivos. Pero es que además se le abre al museo un abanico casi infinito de posibilidades divulgativas en los ámbitos educativo, editorial y digital. En tiempos de crisis y recortes puede resultar estimulante potenciar las lecturas transversales e interactivas que permite la exposición en la web de un patrimonio tan intrínsicamente rizomático como este. Por ahora, y para ir abriendo boca, les recomiendo un paseo virtual por la colección de fotos del artista que el MACBA y La Fundación Joan Brossa han puesto al alcance del usuario a través de Flickr. Un recorrido lleno de poesía, nostalgia e ironía por la vida del mago del carrer Gènova.